Qué revisar una vez al año
- La cinta, sobre todo en el tramo que entra al cajón: si hay hilos sueltos, queda poco.
- Las guías laterales: se limpian y se pasa un lubricante en seco de silicona.
- El recogedor: que recoja con tensión y sin saltos.
- El ruido: un chirrido nuevo suele ser el eje o un soporte.
Cómo tratar una persiana que se resiste
Si sube con esfuerzo, no compenses tirando más fuerte. Baja unos centímetros, vuelve a subir despacio y observa dónde se traba. La mayoría de los atascos son una lama salida de la guía o un objeto en el cajón, y forzar convierte eso en varias lamas dobladas.
Persianas motorizadas
Necesitan aún menos, pero conviene no dejar que el motor haga tope forzando: si notas que golpea al final del recorrido, se ajustan los finales de carrera. Trabajar en el motor o en su alimentación no es trabajo doméstico y lo hacemos nosotros.
Errores habituales
- Engrasar las guías con aceite: atrae polvo y ensucia la lama y la pared.
- Subir la persiana entera de golpe con la manivela o el recogedor en mal estado.
- Dejar la persiana medio bajada meses: la cinta trabaja siempre en el mismo punto y se corta ahí.
Cuándo conviene llamar a un profesional
Si hay que abrir el cajón en altura, si la persiana se ha descolgado del eje o si es motorizada y no responde, mejor una visita: el cajón abierto con la persiana suelta es fácil que acabe cayendo.
Preguntas frecuentes
- ¿Se pueden limpiar las lamas por fuera?
- Solo si puedes hacerlo con seguridad desde dentro y sin asomarte. Nunca desde el alféizar ni desde una silla. Si no llegas, no llegas.
- ¿Cada cuánto se cambia una cinta?
- No hay un plazo fijo: depende del uso y del sol. Lo práctico es cambiarla cuando aparecen hilos sueltos, no cuando se parte.
Guía revisada el 2026-09-12. La escribimos con lo que vemos a diario en viviendas de Madrid; no sustituye a una inspección en el sitio.